Piezas pequeñas
Para lo que se corta y se guarda a medias. Un vaso con restos, medio aguacate, un trozo de queso curado o un bol de fruta ya pelada. El algodón encerado se ajusta con el calor de la mano y sella por contacto, así que la pieza queda bien pegada sin necesidad de gomas ni pinzas.
Encajan en el cajón estrecho junto a la nevera, donde antes iba el rollo de film.
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Piezas medianas
El tamaño que más se usa en una casa donde se cocina a diario. Envuelven un sándwich para llevar, cubren una fiambrera ancha, protegen media calabaza o cierran un bol de legumbres cocidas. También van bien sobre masas que fermentan, porque dejan respirar el alimento sin dejarlo seco.
Conviene tener dos o tres, ya que suelen estar en uso casi todos los días.
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Piezas grandes
Para cubrir, no para envolver. Una hogaza de pan, una ensaladera, una bandeja de verduras asadas o una fuente que va directa a la nevera. Se moldean sobre el borde del recipiente y se mantienen solas. No son herméticas, así que funcionan mejor con alimentos que se consumen en pocos días.
Se guardan dobladas o colgadas; ocupan menos que un plato tapadera.
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