Cubrir lo que sobra a media tarde
Medio aguacate, un trozo de queso curado o el extremo de una hogaza. El calor de las manos sella el algodón contra la superficie y el alimento espera hasta la cena sin secarse. Aquí el envoltorio gana porque se adapta a formas irregulares que el film transparente apenas sujeta.
Lavarlo y devolverlo al cajón
Agua fría, unas gotas de jabón suave y la mano por encima. Nada de retorcer ni de agua caliente, porque la cera se degrada y el tejido pierde agarre. Se seca al aire, colgado o extendido, y vuelve a estar listo en unas horas. Es la parte que más cuesta interiorizar al principio.
Ordenar la nevera sin plástico de un solo uso
Un cuenco de ensalada tapado, una tabla de quesos envuelta, el bocadillo de mañana ya preparado. El cierre no es hermético como el del plástico, así que conviene usarlo con alimentos que se consumen en pocos días. Con tres tamaños distintos se cubre casi todo lo que pasa por una nevera familiar.